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Gabriel Lama:

“Independiente de las caídas que tengas, hay que seguir avanzando”

Durante 12 años trabajó al 100% para lograr el sueño de ser medallista olímpico en judo. No lograrlo fue un golpe que lo dejó en el suelo, pero gracias a las experiencias que adquirió en esta etapa y a las que vinieron después, hoy Lama es gerente general de una consultora de coaching empresarial, donde inspira y empodera a cientos de ejecutivos en sus áreas de trabajo.

“Alguna vez un entrenador me dijo que dejara el deporte antes de que él me dejara a mí, así que eso hice”

El fútbol es el deporte que más identifica y por el cual son más conocidos los brasileños. Sin embargo, el yudo es igual de popular e, incluso, es el deporte que más medallas olímpicas le ha entregado al país carioca.
Gabriel Lama, gerente general de TGLI Leadership Consulting, vivió en ese país desde los dos hasta los 20 años, donde hizo del yudo su deporte preferido. Volver a Chile fue uno de los primeros golpes que vivió en su vida, dice, pues tuvo que dejar atrás amigos, universidad, novia y un sinfín de proyectos que tenía en esas tierras.
Con el tiempo tuvo que aprender a hablar español e, incluso, memorizar su propio himno nacional, pero el yudo fue algo que nunca dejó de practicar. Una vez terminada su carrera de Pedagogía en Educación Física, cuando ya llevaba tiempo trabajando, pudo observar que tenía potencial y un espacio en el país para transformarse en deportista de alto rendimiento.
Fue así que renunció a su trabajo y se dedicó por completo al yudo, donde destacó y ganó medallas en diferentes competencias internacionales, consiguiendo cupos para los Juegos Olímpicos (JJ.OO.) de Sídney 2000 y Atenas 2004.
Sin embargo, las ilusiones de conseguir una medalla olímpica no se concretaron, una situación que él cataloga como otro de los golpes que ha debido superar en su vida, pero que lo motivó a seguir adelante y reinventarse para buscar nuevos horizontes: tras consagrarse como campeón sudamericano en su categoría en 2004, se retiró del deporte.
“En ese entonces yo tenía 30 años y terminé de muy buena manera. La gente me decía que no lo hiciera porque aún tenía potencial, pero yo ya tenía la mirada puesta en otros horizontes. Además, alguna vez un entrenador me dijo que dejara el deporte antes de que él me dejara a mí, así que eso hice”, recuerda Lama.
Tras retirarse, comenzó a ser entrenador en una cadena de gimnasios impartiendo clases de yudo. Con el tiempo, fue escalando de posición y se transformó en gerente de Ventas, pero notaba que algo le hacía falta para tomar las riendas de su nuevo puesto, así que decidió tomar cursos de coaching para poder liderar al equipo que tenía a cargo.
“El coaching me cautivó tanto que decidí dedicarme a eso y aquí estoy, en TGLI Leadership Consulting, firma orientada a formar líderes de excepción con el propósito de colaborar en la construcción de un mundo mejor”, cuenta.

“Vi una oportunidad y decidí lanzarme a la piscina, le pregunté a mi esposa si me apoyaría. En ese momento trabajaba como profesor de educación física en colegios, universidades y gimnasios, y lo dejé todo”

– ¿Qué etapas de tu vida profesional pueden retratar el camino que te llevó adonde estás hoy?
– Es difícil elegir una, pero yo me quedo con tres momentos clave: el haber sido un deportista de alto rendimiento, después trabajar dentro de una empresa y aprender cómo funciona, y luego de eso, juntar esas dos experiencias para hacer lo que hago hoy: coaching. Esa triada es fundamental.
– ¿En cuál de esas etapas te tocó tomar las decisiones más difíciles?
– Es difícil ser un deportista de alto rendimiento en Chile, quizás ahora existe una estructura más sólida, pero en mi caso -hace 30 años- era complejo. Igualmente vi una oportunidad y decidí lanzarme a la piscina, le pregunté a mi esposa si me apoyaría. En ese momento trabajaba como profesor de educación física en colegios, universidades y gimnasios, y lo dejé todo. Mi señora fue la que me mantuvo antes de que llegaran las becas y los auspiciadores, fue una apuesta arriesgada.
Tras el retiro, nuevamente vino la estabilidad cuando trabajaba como gerente de Ventas en un gimnasio reconocido. Pero decidí tomar otro riesgo: dedicarme al coaching y entrar a un mercado saturado y competir por abrir mi camino. No fue una decisión fácil, sin embargo, a mí me encantan los desafíos.
– El deporte se trata de victorias y fracasos, ¿recuerdas alguna caída en particular que te dejara una marca profunda?
– Caídas tuve un montón, porque el yudo consiste en eso, en derribar al adversario, y muchas veces caí mal, perdí torneos. Las más dolorosas fueron en mis segundos JJ.OO., porque en los primeros, Sidney 2000, mi expectativa era ir a unos juegos, que era un tremendo logro porque tienes que clasificar entre los 32 mejores del mundo. Una vez que competí, ahí mi meta era ganar una medalla. El no obtenerla fue un momento duro pues se acababa un sueño de 12 años. Luego de ese lamento vino la reinvención.

“Una vez que competí, ahí mi meta era ganar una medalla. El no obtenerla fue un momento duro pues se acababa un sueño de 12 años. Luego de ese lamento vino la reinvención”

Volver a vibrar

La falta de ciertas habilidades para poder liderar e inspirar a otros mientras era gerente de Ventas en una cadena de gimnasios, fue determinante para encontrarse con el mundo de coaching. Gabriel Lama estaba tan encandilado con esta nueva ventana que se abría en su vida que entró a estudiar un diplomado en la Universidad Adolfo Ibáñez y, así, esta nueva disciplina le permitió vibrar nuevamente. “Me cambió la vida”, dice.
En la actualidad, el ejecutivo lleva trabajando en el sector más de cinco años e, incluso, ha desarrollado su propio libro, “Vuélvete Imbatible”, donde entrega herramientas y recomendaciones para fomentar el desarrollo de un óptimo liderazgo en los negocios y en la vida, todo eso basado en nueve principios fundamentales del yudo.
“Este deporte te bota miles de veces y en todas te tienes que levantar, independiente de las caídas que tengas, hay que seguir avanzando, pero de una forma mejorada. El libro tiene que ver con eso, la superación personal y qué hacer con los errores”, explica Lama.

– Mencionaste que el coaching te había cambiado la vida. ¿De qué forma lo hizo?
– Como dice el proverbio tibetano, “el ojo no ve la pupila”. Siempre hay algo que no vemos, y yo no veía un montón de cosas en los demás y tampoco en mí. El coaching me permitió darme cuenta de eso y empezar a trabajarlo. Así, conecté conmigo y las personas de una manera distinta, algo que el yudo no me entregaba, pues era un deporte individual.
– ¿Crees que el coaching en otra etapa de tu vida, por ejemplo, cuando fuiste deportista, te habría aportado?
– Uno de los grandes errores que cometí en mi carrera deportiva fue buscar apoyo -desde un punto de vista mental- muy tarde. Yo me retiré en 2004 y la primera vez que fui al psicólogo deportivo fue en 2001, porque antes no creía que alguien desde la teoría, sentado del otro lado de una mesa, pudiera aportarme algo, siendo que era yo el que estaba compitiendo, viajando y sufriendo. Creo que fue un error tomarlo tan tarde y lo conecto con algo que dice Bill Gates: “Todos necesitan un coach”. Al final todos necesitan a alguien que, desde afuera, te dé una mirada sobre algo de lo que no te estás dando cuenta.
– ¿Cómo proyectas el futuro respecto a tu carrera profesional?
– Me gustaría amplificar al máximo el efecto de motivación, inspirar y facilitarles mecanismos a las personas para que tengan mejor calidad de vida, cumplan sus sueños y superen sus derrotas, alcanzar a miles de personas. Ahora mi meta está en desarrollar cursos online, material gratuito en redes sociales, escribir más libros.

“Todos necesitan a alguien que, desde afuera, te dé una mirada sobre algo de lo que no te estás dando cuenta”

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