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Gastón Parisier, fundador y CEO de Bigbox

“Emprender es caminar una curva hacia arriba, con una mochila que cada vez se pone más pesada”

Gastón Parisier creció rodeado de historias de emprendedores y negocios. En cada reunión familiar siempre escuchaba a su padre hablar de las astucias de distintas firmas. Así fue que empezó a pensar en concretar la idea, algún día, de empujar su propia compañía.

“Hay un debate muy extenso sobre si se nace o se crea un emprendedor. Yo creo que es un poco de las dos cosas”

Gastón Parisier debutó en el emprendimiento a los 12 años vendiendo limonadas y pulseras hechas por él. Luego de eso nada detuvo las ganas de emprender formalmente y crear nuevos negocios: al graduarse de Ingeniero Industrial del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, con una especialización en Finanzas, fundó Bigbox, la plataforma que ofrece experiencias como comidas en restaurantes, aventuras y estadías. Hoy está en Perú, Uruguay, Chile, México y España.
Parisier también es mago de vocación y cofundador de Fly Bondy, la primera aerolínea low cost de Argentina que hasta el día de hoy opera en el país trasandino.
Según cuenta, creció rodeado de historias de emprendedores y negocios, ya que su padre constantemente hablaba de las astucias de distintas firmas en las reuniones familiares. Así fue que se acercó a esta idea e impronta de empujar su propia compañía: “Hay un debate muy extenso sobre si se nace o se crea un emprendedor. Yo creo que es un poco de las dos cosas. Ser emprendedor es ser curioso y que te entusiasme la idea de saltar de un avión y armar un paracaídas con las manos antes de llegar al piso”, dice.
Esa curiosidad, incluso, lo llevó a cometer algunas infracciones en la adolescencia. “Con diez amigos se nos ocurrió hacer un torneo de póker clandestino a los 16 años. Empezamos a convocar gente y llegamos a tener 200 personas en la terraza de un edificio apostando, lo cual es ilegal, pero lo concreté”, rememora. Dice que siempre ha sido un hombre de “muy buenas ideas”, pero muchas de ellas a veces eran “disparatadas”, como ese torneo.
Encontrar el camino hacia un negocio estable y con proyecciones en el tiempo no fue un camino sencillo. Es más, dice que con el tiempo se dio cuenta de que “no es sano el fracaso desmedido”.
“Emprender es caminar una curva hacia arriba, con una mochila que cada vez se pone más pesada”, dice, a propósito de que hoy es responsable de las 115 personas que integran su firma. “Eso me hace ser un poco más sensato en la toma de decisiones a diferencia de cuando empecé, donde era más fácil saltar a la piscina y ver qué resultaba”, reflexiona.

“Cuando empecé era más fácil saltar a la piscina y ver qué resultaba. Hoy soy un poco más sensato en la toma de decisiones”

– ¿Cómo nació su primer negocio?
– Me encanta viajar, pero lo que realmente me encanta es vivir experiencias nuevas. Cuando hice un intercambio en Francia, me regalaron para mi cumpleaños una experiencia: una degustación de whiskies. Eso me llevó a pensar que era buena idea regalar y vivir experiencias. Así nació Bigbox.

– ¿Tuviste muchas complicaciones durante el proceso?
– No tengo tantos recuerdos de pensar si iba a ganar mucho dinero o no con la idea, creo que hay más de sentir y decir: vamos para adelante, esto tiene que funcionar, sin ser consciente sobre si tienes o no un modelo de negocios. Cuando empezó la compañía el 95% de la venta eran regalos corporativos y ya para 2019 el 85% de la venta fueron regalos entre personas.

– ¿La pandemia cambió lo que venían haciendo? ¿Cómo han superado este período?
– La pandemia nos abrió los ojos. Adelantó el mundo. El año pasado tuve más reuniones por Zoom u otras vías tecnológicas con México y Perú que en toda mi vida. Nuestro negocio se divide en dos: una parte son los regalos individuales y la otra es la corporativa. En 2020 bajamos un poco las ventas respecto de 2019, pero crecimos en la venta corporativa.

La estrategia fue unirse a PYMEs y regalar experiencias para divertirse en casa como diferentes opciones de comer y cocinar, cursos online para capacitarse, hacer deporte, lo que representó el 80% de las ventas durante el confinamiento y nos permitió cerrar el año con un 30% de crecimiento en 2020.

– ¿Cuáles fueron las lecciones que te dejó la pandemia para el futuro?
– La conclusión más importante es la importancia de la conexión real, es decir, offline entre personas. Me parece genial todo lo que se puede hacer digital, todas las nuevas herramientas para estar híper conectados, pero lo que uno extraña son los abrazos y creo que eso va a volver con más fuerza y, principalmente, con más propósito y más sentido.

“No tengo tantos recuerdos de pensar si iba a ganar mucho dinero o no con la idea, creo que hay más de sentir y decir: vamos para adelante, esto tiene que funcionar”