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Gustavo Ananía, gerente general de Red Capital:

“Si eres emprendedor debes tener un plan B para todo”

El gerente general de RedCapital reflexiona sobre el camino recorrido antes de embarcarse en la gran oportunidad de su vida y fundar una de las plataformas de crowdfunding más grandes de Latinoamérica. Habla de su familia, de todos los trabajos que tuvo, de los emprendimientos que llevó en paralelo a roles gerenciales en horario de oficina, y de los aprendizajes en su rol actual.

“Mis padres me marcaron mucho: mi mamá siempre me motivaba a esforzarme, a dar más, y de chico también vi que mi padre era muy esforzado en su trabajo, en sus negocios… la huella de ambos siempre aparece en todas las decisiones que he tomado hasta hoy”

Desde que Gustavo Ananía salió de la universidad, siempre estuvo buscando la forma de crear su propia empresa. Y aunque trabajó durante muchos años en grandes compañías y en altos cargos, nunca dejó de explorar ese camino, guiado por su espíritu emprendedor.

Hoy la tiene: es una FinTech, se llama RedCapital, y de a poco se ha ido convirtiendo en una de las plataformas de crowdfunding más grandes de Latinoamérica. Pero antes de fundarla y convertirse en su gerente general, Ananía recorrió un largo camino, se metió en rubros diametralmente opuestos y tropezó con muchos obstáculos que, según cuenta, le dejaron incontables aprendizajes.

Su primer emprendimiento lo tuvo mientras vivía en Argentina. Ahí trabajó varios años para la empresa de energía Repsol YPF y, en paralelo, quiso hacer algo propio. Pensó en el vino, específicamente en crear una alternativa al corcho, pero la idea no prosperó por varias razones, entre ellas que la empresa lo trasladó de vuelta a Chile. Corría el año 2003 y el panorama comunicacional era muy distinto al de hoy.

“Habría sido imposible llevar un emprendimiento a distancia en ese momento, porque las comunicaciones no eran tan ágiles como ahora”, dice al otro lado de la pantalla, en una videollamada por Meet desde su casa.

Lo siguiente que hizo, con sus primeros ahorros, fue invertir en la bolsa para empezar a entender, desde la experiencia, cómo funcionaba ese mercado.

Después fue subgerente en Movistar y como le interesaba el mundo gastronómico, abrió una cafetería que cerró al poco tiempo.

En 2008 vio una oportunidad en la importación de productos desde China, pero como se enfocó en aires acondicionados y motos, la logística y el almacenamiento lo obligaron a desistir. Ese año también inició un MBA en Emprendimiento e Innovación en la Universidad Católica. Después pasó por VTR y también por Falabella, donde se desempeñó como gerente de Servicio al Cliente.

En medio de todo eso, creó una empresa de gestión inmobiliaria en la que unió a inversionistas con propiedades. Hasta que en 2013 supo del crowdfunding, un modelo de negocio que estaba marcando tendencia en Estados Unidos y Europa, y en eso vio una gran oportunidad. No sólo para él, porque fue lo único que lo llevó a dar el temido paso de renunciar a un trabajo estable y dedicarse 100% a su emprendimiento, sino para las empresas en Chile.

“Me hacía mucho sentido porque solucionaba un problema: muchas compañías no consiguen financiamiento, o si lo consiguen, es a costos altísimos”, dice Ananía, convencido de que todo su recorrido profesional y su exploración en negocios tan disímiles fueron la mejor preparación que pudo tener para calzar en su rol actual y para conducir el crecimiento de una startup que hoy también opera en Perú y que se prepara para aterrizar en Colombia.

“Simplificar cualquier negocio es un error, porque todo tiene su complejidad”

“Aprender a tener foco es sumamente importante, porque las oportunidades van a estar apareciendo constantemente, y uno no puede pretender tomarlas todas o tratar de abarcar de más”

-¿Fue difícil tomar la decisión de dedicarte de lleno a tu emprendimiento?
-Sí, fue difícil, pero fue una decisión muy conversada con mi familia. Podía funcionar o no, pero esta vez yo estaba muy confiado en que sí iba a resultar. Fue algo bien planeado también. Uno de mis socios partió en la empresa enfocado 100% en ello y después nos sumamos los otros dos. Nos dimos un plazo de un año para ver cómo nos iba y evaluar si es que teníamos que contratar más gente o cerrarlo. Pero afortunadamente resultó y nos ha ido muy bien.

-¿Tenías un plan B?
-Si eres emprendedor, debes tener un plan B para todo. Y mi espíritu es ese. En ese momento tenía algunos ahorros y el negocio inmobiliario todavía seguía dando vueltas y me generaba algo de ingresos, así que eso era parte de mi plan B. Pero también tenía un buen currículum, por lo que si no resultaba, mi idea era volver a buscar trabajo en el mundo corporativo.

-De tus años como emprendedor y ahora como gerente de RedCapital, ¿cuáles son las lecciones más importantes hasta ahora?
-Cuando tuve la cafetería y la cerré, el aprendizaje fue inmediato, y puedo decir que es una de las grandes lecciones de mi vida. Yo veía ese negocio como algo súper simple, con una persona que atiende y en un minuto llegué a pensar que sólo con esa persona todo funcionaría bien, pero en el camino te das cuenta que también están los proveedores, que los clientes necesitan ser atendidos, que alguien tenía que encargarse del aseo: muchos detalles y mucho tiempo demandado. Éramos tres socios en ese momento, todos estábamos trabajando en otras cosas y ninguno tenía tiempo de dedicarse full al negocio. Cuando cerramos, si bien no perdimos plata, nos dimos cuenta que simplificar cualquier negocio es un error, porque todo tiene su complejidad.

Después podría decir que aprender a tener foco es sumamente importante, porque las oportunidades van a estar apareciendo constantemente, y uno no puede pretender tomarlas todas o tratar de abarcar de más. Por mi espíritu emprendedor, me gusta hacerlo todo, pero en el camino me di cuenta que hay que decir que no a muchas cosas.

También es importante la humildad para aceptar y entender que no todo siempre saldrá como lo planificaste: muchas veces las cosas pueden salir muy bien, pero muchas otras veces no.

 

“Es importante la humildad para aceptar y entender que no todo siempre saldrá como lo planificaste: muchas veces las cosas pueden salir muy bien, pero muchas otras veces no

-¿Algún error memorable que se haya convertido en aprendizaje?
-Varios en el camino, pero por suerte ninguno memorable. Al menos en RedCapital, porque a nosotros nos gusta ir de a poco, de manera que los errores cometidos no sean muy caros. Personalmente, no soy capaz de tomar riesgos sin preocuparme de que sean controlados y en la empresa compartimos mucho esa filosofía. Es decir, vamos piloteando, probando, sin botar la casa por la ventana hasta que funcione. Haber estudiado ingeniería sin duda es algo que influyó mucho en esta manera de pensar, porque es una carrera que aporta mucha estructura y que abre la mente para pensar las cosas de un modo distinto.

-De tu experiencia laboral y personal, ¿qué momentos te marcaron profundamente?
-En lo laboral, tuve muy buenos jefes que me dieron muchas herramientas de cómo manejar grandes equipos de trabajo y herramientas de liderazgo que hoy son fundamentales para mí.

Y en lo personal, mi matrimonio fue muy definitorio, porque ahí me asocié con mi partner de vida y tenemos dos hijos que son hitos fundamentales en la historia de ambos. Pero también mis padres me marcaron mucho: mi mamá siempre me motivaba a esforzarme, a dar más, y de chico también vi que mi padre era muy esforzado en su trabajo, en sus negocios, por lo tanto la huella de ambos siempre aparece en todas las decisiones que he tomado hasta hoy.