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Jimena Zapata:

“Emprender es un camino muy solitario”

Durante casi dos años, impulsó su primer emprendimiento: Tienda Picnic. Sin embargo, no alcanzó el éxito que esperaba y tuvo que cerrarla. Este episodio le entregó los conocimientos para desarrollar un negocio, le enseñó la importancia de trabajar en equipo y la llevó a crear en 2016 Genias, comunidad que asesora, empodera y conecta a mujeres en sus proyectos.

“El Genias de hoy no es el mismo de cuando partió, por miles de cosas, como el estallido social y el Covid-19. Eso genera siempre el desafío de adaptarse a los contextos y especializarse”

Activa, inquieta y creativa. Tres palabras que definen su personalidad y, también, lo que ha sido la carrera profesional de Jimena Zapata, CEO de Genias, comunidad que empodera y acompaña a mujeres en su vida laboral.
Y es que sus ganas por abordar todos sus intereses la llevaron a estudiar dos carreras: periodismo e ingeniería comercial, para luego especializarse a través de un máster en Marketing. Trabajó en el retail y luego en canales de televisión, en el área de gestión. Sin embargo, tuvo la oportunidad de ir a vivir por un tiempo a Boston junto a su marido y ahí desarrolló otros de sus grandes pasiones: el diseño.
En ese lugar pudo visualizar lo que sería su primer emprendimiento: Tienda Picnic, que vendía útiles y todo lo relacionado a manualidades. “Se me ocurrió porque allá veía que la gente joven se juntaba en los parques a bordar o hacer manualidades, pero en Chile esa tendencia aún no se ha desarrollado en profundidad y eso complicó las ventas”, cuenta.
A dos años de iniciado su negocio, tuvo que cerrar la tienda y buscar trabajo. En ese momento se dio el tiempo de mirar lo que había sido su carrera en perspectiva y se percató de que “había hecho muchas cosas y no era especialista en nada”, una situación que ella cuenta que la llevó a la frustración y a criticarse a sí misma por haber tomado ciertas decisiones durante este camino.
Fue a través de una coincidencia que conoció a la artista Olivia Allamand, quien le pidió asesoría para poder generar más ventas en su emprendimiento. “La ayudé y se generó un boca a boca donde más mujeres me empezaron a pedir asesorías con sus proyectos. Yo las apoyé con un orden comercial y las fui conectando, porque al final emprender es un camino muy solitario. Luego de asesorar a un par de mujeres, me di cuenta de que podía vivir de esto”, recuerda.

“Aprender de los fracasos laborales me enseñó mucho. Donde más aprendí fue con Tienda Picnic, estaba sola, sin equipo y yo hacía todo, sacaba las fotos, hacía los afiches, logos, vendía y al final, todo me quedaba mal y me frustraba”

“Para mí ha sido muy importante el equipo, cuando uno emprende con familia hay que entender que no vas a poder hacerlas todas, que hay que delegar”

– Hoy Genias ha asesorado a más de 100 mujeres, ¿cuál es la evaluación que haces de tu negocio?

– Genias se formó de algo muy orgánico, se dio de forma natural y eso me tiene contenta. Pero el Genias de hoy no es el mismo de cuando partió, por miles de cosas, como el estallido social y el Covid-19. Eso genera siempre el desafío de adaptarse a los contextos y especializarse. 

– ¿Qué te motiva a poder inspirar a otras mujeres?

-Cuando me doy cuenta de que, dentro de mis capacidades, además puedo ayudar a que mujeres crean en ellas, saquen adelante sus proyectos y compartan experiencias, eso me motiva a seguir trabajando en esto. Cuando partí trabajando con Olivia Allamand, pensaba en cómo ella, siendo tan seca, trabajadora y talentosa, no podía vivir de algo que le gustaba. Al final, para mí fue y es una satisfacción enorme ver que a través de las herramientas que yo les entregaba, ellas podían vivir de lo que disfrutaban hacer.

– ¿Qué momentos durante este trayecto han forjado lo que has logrado hoy?

-Aprender de los fracasos laborales me enseñó mucho. Donde más aprendí fue con Tienda Picnic, estaba sola, sin equipo y yo hacía todo, sacaba las fotos, hacía los afiches, logos, vendía y al final, todo me quedaba mal y me frustraba. Entonces, cuando decidí que iba a emprender de nuevo, tenía que hacerlo con un equipo detrás. 

También, durante este camino me critiqué mucho por tener gustos tan diversos. Al final me di cuenta de que me estaba juzgando por algo que yo misma había decidido. Cuando estuve en paz con el hecho de que me gustan cosas tan distintas, fue muy positivo para Genias, porque tomé todas las cualidades que le hacían sentido al proyecto y las sumé como un valor.

– ¿Durante este camino te ha tocado tomar decisiones complejas para tu vida profesional?

-Cuando estaba en Boston, tenía lista mi idea para emprender en Chile y justo me llama una exjefa que tuve en Chilevisión y me cuenta que se había abierto un nuevo puesto, porque el canal se había adjudicado el Festival de Viña del Mar, y estaban pensando en mí. 

Pero yo tenía en mi cabeza mi emprendimiento de la tienda y pensé mucho qué decisión tomar. Siento que igual ese momento gatilló algo, porque si me hubiera decidido por volver al canal quizás seguiría trabajando en empresas. El hecho de decidir y llevarme un container con todas las cosas que había pensado y comprado para la tienda fue tirarse a la piscina, al final eso era lo que siempre había querido hacer.

“El mayor desafío es tener el foco y las prioridades claras para cada momento”

Emprender con familia

Cuando Jimena estaba en medio de la decisión de cerrar su tienda, quedó esperando a su primera hija. Los tiempos se le hicieron más complicados para encargarse del negocio y, como ella se encargaba de casi todo, terminó por sepultar el emprendimiento. 

Pese a esta caída, a los tres meses de nacida su hija encontró una nueva oportunidad de trabajo en una tienda de diseño. Según cuenta Zapata, era el trabajo ideal, pues le gustaba el ambiente laboral y le quedaba cerca de su casa para estar cerca de su familia. 

“Al año y medio me despidieron y fue duro, porque al mes de eso quedé embarazada de mi segunda guagua. Al final, los embarazos te complican más las expectativas laborales. Entonces, ahí pensé un momento y dije: ‘¿Qué hago? ¡Emprender de nuevo!’”, cuenta.

– ¿Cómo ha sido el reto de emprender en la familia y en el trabajo a la vez?

Es un desafío, porque la carga laboral no es equitativa y, al final, las mujeres tenemos más responsabilidades. Para mí ha sido muy importante el equipo, cuando uno emprende con familia hay que entender que no vas a poder hacerlas todas, que hay que delegar. 

Ahora en medio de la pandemia tuve a mi última hija y he tenido que entender las prioridades. A veces me pican las manos por entrar a reuniones, pero me propuse que durante un tiempo no haría nada para tener tiempo para mi hija, porque estos momentos no vuelven y quiero conectarme con ella.

El mayor desafío es tener el foco y las prioridades claras para cada momento. Hoy mi foco son más mis hijos que Genias, pero eso sólo se logra con un equipo detrás que te apoya.

– ¿Has tenido tiempo de pensar en nuevos proyectos que te gustaría abordar en un futuro?

-Hay algo que me mueve mucho y es el concepto de Mini Genia. Al final, el futuro son los niños, y me encantaría que tengan la posibilidad de estudiar lo que quieran, que jueguen con el juguete que quieran, quizás tener esa libertad que muchas mujeres no tuvieron en su niñez. 

Tengo varias ideas en que quería trabajar este año, pero obviamente todo se atrasó. Las quiero desarrollar, sobre todo porque veo a mis hijas y quiero darles oportunidades. De hecho, mi hija mayor, de 6 años, ya tiene su emprendimiento, “Chao Coronavirus”, y vende pañuelos, alcohol gel y mascarillas bonitas y coloridas a través de mi Instagram.