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Kristi Rosenberg, country manager de Shippify en Chile

“Vine a Chile con un propósito pero en el camino ese propósito cambió, como todo en la vida”

La estoniana reflexiona sobre el camino que la trajo a Chile. En 2014 llegó por una razón y se quedó por otra, para embarcarse en la gran oportunidad de su vida y fundar una oficina Shippify, firma de logística de última milla fundada por dos emprendedores ecuatorianos, que hoy opera en cuatro países y que nació al alero del programa Start-Up Chile, con el objetivo de darle al e-commerce la posibilidad de despachar productos dentro de 24 horas.

“Con Shippify partimos desde cero en octubre de 2015, no había nada, ni un cliente, sólo un equipo conformado por una persona que era yo. Ahora estoy manejando un equipo de 15 personas y seguimos creciendo”

Corría el año 2012 y de pronto, una noche cualquiera mientras estaba en su casa en Estonia, Kristi Rosenberg recibió la llamada de un amigo. Quería contarle que estaba postulando un proyecto de startup a una aceleradora y además, preguntarle si podía poner su nombre en la aplicación. Ella no tenía muy claro si la necesitaba sólo como referencia o como parte del equipo, pero le dijo que sí.

Fue una respuesta impulsiva, admite. “Pero tuvo que ver mucho con mi personalidad. Yo creo mucho en la astrología, soy signo Sagitario, entonces los retos nuevos me generan mucha curiosidad, porque me gusta el aprendizaje constante y casi siempre digo que sí a cosas de ese estilo sólo por eso, aunque tenga miedo”, relata.

Ese “sí” fue clave y definitorio para un viaje que después la traería a Chile, donde al cabo de un tiempo se convertiría en la country manager de Shippify en el país, firma de logística de última milla fundada por dos emprendedores ecuatorianos, que nació al alero del programa Start-Up Chile y que hoy se está posicionando a nivel regional para darle al e-commerce la posibilidad de despachar productos dentro de 24 horas.

“Recuerdo que cuando mi amigo me llamó y me contó su proyecto yo no sabía de qué me estaba hablando. No estaba familiarizada con el término startup accelerator o business incubator”, cuenta Rosenberg, que estudió ciencias políticas pero que en ese momento trabajaba en el área de marketing, organizando eventos de moda, una de sus grandes pasiones.

Así, de la noche a la mañana, pasó a ser la marketing manager del equipo que postuló su amigo a la convocatoria de Startup Wise Guys, aceleradora referente en Europa en startups de B2B. Durante tres meses trabajaron para echar a andar SportID, una plataforma a la que pueden recurrir compañías para ofrecer a sus empleados beneficios deportivos y relacionados con bienestar.

En ese programa encontró la llave para su futuro. Ahí conoció a un emprendedor chileno que le habló de Start-up Chile y le recomendó postular con ese u otro proyecto. “Lo pensé varios días y dije: por qué no. En esa oportunidad participaron más de 1.600 proyectos. Sólo escogieron cien y nosotros estábamos ahí”, recuerda.

Así llegó a Chile, en 2014, sin saber nada de español pero dispuesta a aprender y a pasar una temporada de seis meses que se ha prolongado hasta hoy. “El programa terminó en enero, y como acá era verano y en Estonia era invierno, decidí quedarme un rato más, porque me gusta mucho el sol. No tenía muy claro lo que quería hacer pero pensé que lo podría resolver. De un momento a otro conocí a los fundadores de Shippify a partir de mi experiencia en Start-up Chile y en 2015 empezamos a conversar sobre abrir una oficina en este país. Fue una buena oportunidad para mí y decidí aprovecharla”, cuenta.

Hasta ahora no ha tomado ningún curso de español. Dice que en los últimos seis años ha aprendido de todo, incluido el idioma: “Lo que sé lo he aprendido trabajando, viviendo acá”.

“Creo que el sector de logística y también de e-commerce están todavía muy masculinizados, pero nunca me he sentido discriminada o que no me toman en serio”

“En el ecosistema de startups se tiende a trabajar muchísimo, se duerme poco, y se cree que sufrir con ese estilo ayudará a tener mejores resultados. Yo creo que no tiene que ser así”

-¿Cómo ha sido tu camino desde que entraste a Shippify?
-Vine a Chile con un propósito pero en el camino ese propósito cambió, como todo en la vida. Me quedé para probar, porque no tenía nada que perder y la verdad es que ha sido una linda experiencia. Con Shippify partimos desde cero en octubre de 2015, no había nada, ni un cliente, sólo un equipo conformado por una persona que era yo. Ahora estoy manejando un equipo de 15 personas y seguimos creciendo. Ha sido lindo ver el crecimiento de una empresa que ha tenido un rol importante en el delivery local, porque estamos ofreciendo un servicio diferente y de mejor nivel. Además, el crecimiento personal ha sido enorme para mí. Yo no sabía nada sobre manejar equipos, cómo ser gerente, mucho menos cómo empezar de cero una compañía en otro país. Cada día sigo aprendiendo.

-¿Te ha costado abrirte paso en un sector donde la participación masculina históricamente es mayor?
-Creo que el sector de logística y también de e-commerce están todavía muy masculinizados, pero nunca me he sentido discriminada o que no me toman en serio. Lo que sí tengo que decir es que me sorprende mucho que algunos clientes me digan que nunca antes se habían reunido con una mujer para discutir sobre negocios. No lo veo como algo bueno o malo, sólo creo que es un reto y lo asumo como tal. Ha sido interesante, pero no siento que me haya costado por ser mujer. Creo que ha habido otros obstáculos mayores, quizás diferencias culturales.

-¿Esas diferencias han marcado tu experiencia como migrante?
-Sin duda. Chile es un país muy lindo y con muchas oportunidades pero es impresionante la burocracia, sobre todo en papeleo para documentos. En Estonia (considerado el país más digital del mundo) todo se hace distinto. Cuando me tocó tramitar mis documentos acá no podía creer que debía llenar tantos formularios y hacer una fila de nueve horas para tener un carnet de identificación. El tema de las notarías, o las chequeras de los bancos, que yo nunca había visto porque en mi país no existen desde hace años… Todo eso me impresionó. Ahora ya entiendo cómo funciona todo, y en general es algo muy latinoamericano. Otro choque cultural fue darme cuenta de lo marcadas que están las clases sociales, o que para aplicar a un trabajo importe más en qué colegio estudiaste que tu experiencia profesional o tu historia de vida. En Europa no pasan esas cosas.

-¿Hay algún sello personal que le quieras imprimir a la empresa?
-Shippify actualmente está en cuatro países: Ecuador, Chile, Brasil y México. Yo estoy manejando la operación local pero también estoy ayudando a lanzar nuevos países, lo que es un reto entretenido para 2021.
Manejar personal es uno de los desafíos más grandes que he tenido, y si bien he aprendido muchísimo, me gustaría que, en el futuro, los equipos que ayudé a formar sientan que aprendieron que se puede trabajar y tener una vida plena y feliz después del trabajo, es decir, tener tiempo libre, disfrutar haciendo otras cosas. Ese puede ser otro de mis choques culturales, y por eso es algo que me gustaría cambiar, al menos en mi entorno.

-¿En qué sentido?
-En el ecosistema de startups se tiende a trabajar muchísimo, se duerme poco, y se cree que sufrir con ese estilo ayudará a tener mejores resultados. Yo creo que no tiene que ser así y que acá falta mucho para aprender a manejar los tiempos. En general, es algo que pasa mucho en toda Latinoamérica, donde los horarios de trabajo son más largos pero no siempre se traducen en más eficiencia. Estoy convencida de que hay otras maneras de alcanzar la productividad y en eso insisto mucho desde mi rol.

-¿Qué faceta de tu vida ha influido en esa manera de ser y de pensar?
-Yo era deportista profesional en Estonia. Desde los 11 años practico deportes, corro 800 y 1.500 metros en stadium, y creo que eso ha influido en mi estilo, porque la disciplina que tienes en un deporte puede definir mucho tu rendimiento laboral y tu proyección. Además, es algo que valoro mucho en las personas. Por ejemplo, si estoy en un proceso de contratación y tengo a dos personas calificadas para el cargo, y sólo una practica deporte, definitivamente elegiré a esa, porque eso define mucho el carácter de cada quien y también lo que pueda aportar.

“Yo era deportista profesional en Estonia (…) y creo que eso ha influido en mi estilo, porque la disciplina que tienes en un deporte puede definir mucho tu rendimiento laboral y tu proyección”