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Marta Diez:

“No conozco a nadie que no haya tenido fracasos”

Cambiar constantemente de posición y muchas veces de país, permitió que la country manager de Pfizer Chile conociera a fondo qué era lo que la movía internamente para seguir adelante. Tempranamente en su carrera reconoció que el mundo ligado a la farmacéutica era lo suyo y hoy en nuestro país lidera la Cámara de Innovación Farmacéutica y está a la cabeza de la multinacional, desde donde ha debido trabajar junto al gobierno para asegurar la continuidad del aprovisionamiento de medicinas para pacientes críticos y crónicos.

“Cuando pienso en donde estoy, me doy cuenta que soy una persona con mucha suerte y, en ese sentido, soy una agradecida por la carrera que he tenido. No hablo solamente de la posición, sino por lo que puedo aportar estando aquí”

Instalada desde julio de 2018 en la gerencia general de Pfizer Chile, la española Marta Diez tiene una trayectoria acorde a las posibilidades que ofrece un gigante farmacéutico con presencia comercial en 125 países.

Luego de estudiar Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Cataluña, realizó una especialización en Imagenología para irse a París a trabajar por seis años, al área de dispositivos médicos en General Electric (GE). Luego quiso cambiar de perspectiva trabajando en una consultora, pero el destino quería que se quedara en el área farmacéutica y así fue como entró en Pfizer en 2010, donde al cabo de unos años fue trasladada a Dubái para liderar el área de Estrategia de la firma para África y Medio Oriente.

“Estando ahí surgió la posibilidad de trabajar en Sandoz –compañía especializada en medicamentos genéricos y bioequivalentes–, así que me trasladé nuevamente, esta vez a Alemania”, cuenta. Y rememora que, pese a todo, extrañaba la cultura de Pfizer por lo que no dudó cuando un nuevo giro y otra nueva geografía tocaron a su puerta en la invitación que un antiguo jefe le hizo para que postulara al puesto de country manager en Chile.

“Cuando pienso en donde estoy, me doy cuenta que soy una persona con mucha suerte y, en ese sentido, soy una agradecida por la carrera que he tenido. No hablo solamente de la posición, sino por lo que puedo aportar estando aquí”, dice.

“La situación más riesgosa en mi vida fue tener hijos, porque los hijos son para siempre (…) Pero un día me decidí y dije ‘quiero tener hijos, ya veremos qué pasa”

-¿Hay alguna etapa de tu carrera profesional que haya marcado el lugar en donde hoy estás?
-Cambiar de posición al inicio de mi carrera, me permitió conocer y aprender qué cosas me gustaban. Además, luego de mi experiencia en GE, decidí dejar de trabajar para estudiar un MBA en el IESE Business School de la Universidad de Navarra. No fue una decisión menor porque, por dos años, junto a mi marido vivimos de los ahorros, pero sin duda esa instancia me permitió reflexionar sobre lo que había aprendido y qué es lo que quería hacer a futuro, junto con ser una experiencia que me permitió conocer gente de otras empresas e industrias, abriéndome también a nuevas posibilidades.

-¿Dejar de trabajar por dos años fue una situación de riesgo?
-La situación más riesgosa en mi vida fue tener hijos, porque los hijos son para siempre. No sé la experiencia de otras mujeres, pero siento que nunca es un buen momento para tenerlos porque siempre hay algo: te puedes estar comprando una casa, o se aproxima una promoción en el trabajo, por ejemplo. Pero un día me decidí y dije “quiero tener hijos, ya veremos qué pasa”.

-¿Qué motivó esa especia de “salto de fe”?
-Hay ciertos momentos en la vida donde se debe priorizar la vida personal y se tiene que aprender a compatibilizar el trabajo con lo que a uno le interesa, como la familia, en este caso. Eso es importante porque al final nos hace dar cuenta que los profesionales somos personas y que tenemos una historia detrás.

-En general tu carrera ha sido muy exitosa, ¿has tenido tropiezos?
-No conozco a nadie que no haya tenido fracasos. Es más, siempre me acuerdo más de mis errores y eso pasa porque en verdad aprendí algo de ese tropiezo. Grandes fracasos, no recuerdo, pero sí aprendizajes: cuando seleccionas una empresa para trabajar, la cultura de ese lugar tiene que significar algo para ti, y que sus valores hagan match con los tuyos.
En una de las empresas que trabajé, por ejemplo, me di cuenta que no tenía tanto fit y eso repercutió de inmediato pues sentí que no iba a dar lo mejor de mí. Algo no encajaba. Hay que saber elegir porque en el trabajo es donde uno pasa la mayor parte del día y es en donde uno querrá dar lo mejor de sí mismo.

“Hay ciertos momentos en la vida donde se debe priorizar la vida personal y se tiene que aprender a compatibilizar el trabajo con lo que a uno le interesa”

Liderar causas

Desde el inicio de la pandemia, las farmacéuticas han vivido la presión del Covid-19, que ha demandado sus esfuerzos en la búsqueda de medicamentos y vacunas para frenar el avance del virus. En el caso de Pfizer Chile, Marta Diez y su equipo han trabajado arduamente colaborando con el gobierno para asegurar la continuidad del aprovisionamiento de medicinas para pacientes críticos y crónicos y, a la vez, han impulsado donaciones a instituciones locales para afrontar la crisis sanitaria.

La multinacional se encuentra trabajando en una vacuna y espera que a fines de octubre se sepa si es efectiva. “Espero que lo sea, no sólo por la compañía sino por toda la sociedad, para que podamos retomar nuestras vidas”, sostiene Diez.

“No conozco a nadie que no haya tenido fracasos. Es más, siempre me acuerdo más de mis errores y eso pasa porque en verdad aprendí algo de ese tropiezo”

-Además de tu labor en Pfizer Chile eres presidenta de la Cámara de Innovación Farmacéutica de Chile (CIF). ¿Qué te inspira a liderar proyectos, causas y personas?
-Me llena saber que disfruto cada día de lo que hago y que estoy aportando desde mi lugar. A veces me preguntó sobre qué es lo que me llevó hasta aquí, y creo que parte de la respuesta está en mis padres porque fueron ellos quienes alimentaron mi autoconfianza y me animaron a hacer lo que yo quería. Algo que yo también transmito a mis dos hijas, pues siempre trato de alentarlas e inspirarlas.

-¿Hay algún sueño que aún tengas pendiente?
-La verdad, me gusta mucho el mundo corporativo y no creo que me mueva de ahí. Pero sí espero poder creciendo profesionalmente y seguir sintiendo que puedo aportar desde mi posición. Continuar disfrutando del trabajo ya que el día que deje de hacerlo, tendré que pensar en otras alternativas.

-¿Cómo cuáles?
-Me encanta el vino y me gustaría poder algún día tener una viña donde pueda disfrutar de una creación propia. No sé si alguna vez lo consiga, pero mientras tanto disfruto el que hacen los demás.

“A veces me preguntó sobre qué es lo que me llevó hasta aquí, y creo que parte de la respuesta está en mis padres porque fueron ellos quienes alimentaron mi autoconfianza y me animaron a hacer lo que yo quería”