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Matías Alcalde, representante ante el Consejo Chile California:

“Para surfear una buena ola hay que caerse muchas veces”

Recién salido de la universidad, impulsó dos ONG: una en ayuda a los damnificados por el terremoto de 2010 y otra que buscaba impulsar social y económicamente a las comunidades costeras a través del surf. Esta última experiencia lo consagró como joven líder en 2013 y trazó su camino profesional ligado a causas sociales, medioambientales y tecnológicas.

“Visibilizar a las personas, otorgar liderazgos y trabajar en iniciativas inclusivas, constituyen uno de los motores que me mueven en este camino”

Cuando Matías Alcalde estaba por terminar Ingeniería Civil Hidráulica en la Universidad Católica, el país se remecía con el terremoto del 27 de febrero que afectó a gran parte de la zona centro sur. Cuenta que el sentido social siempre ha sido parte de su vida, por lo que no lo pensó dos veces y, junto a un grupo de amigos, impulsaron una ONG llamada Costa Sur, que buscaba ir en ayuda de las localidades ubicadas entre Cunaripe y Cobquecura, zonas afectadas por el fuerte sismo y posterior tsunami.

Luego de esa experiencia, Alcalde terminó la carrera y comenzó a trabajar en el sector empresarial, pero la inquietud social jamás la dejó de lado y, en paralelo, seguía trabajando en la costa de Chile impulsando GiveSurf, donde “identificamos liderazgos positivos para establecer programas sociales-deportivos-educativos en torno al surf. Este es un modelo que busca valorar al líder local y darle herramientas para trabajar en programas deportivos extracurriculares. Hoy abarcamos comunidades costeras en Arica, Mehuín, Pichilemu y Matanzas”, explica.

A juicio de Alcalde, ambas experiencias fueron formadoras en su vida profesional. Tanto así, que siguió a Nicholas Davis, presidente de EuroAmerica, en un proyecto ambicioso de construir un hotel de un piso, que no alterara el paisaje ni la naturaleza de Punta de Lobos, en la VI Región. Así, fue gerente general del Hotel Alaia y luego director, cargos que le dieron la posibilidad de observar de cerca lo importante que es para la comunidad de esa zona conservar el lugar.

Consciente de ello, Davis creó la Fundación Punta de Lobos, cuya misión es establecer un proyecto de conservación perpetua en el borde costero de Punta de Lobos y expandir este modelo para salvaguardar el borde costero de Chile, ONG donde Matías Alcalde fue director ejecutivo durante cuatro años.

“Existía en ese entonces -y todavía- una amenaza en Punta de Lobos por los proyectos inmobiliarios. Eso fue lo que me llevó a trabajar allá, donde viví por cinco años buscando dar una estructura a un sello colectivo que quería proteger el lugar”, explica.

Hoy, se encuentra viviendo en San Francisco, California, liderando la organización público-privada Chile California Council, que se dedica a fortalecer las relaciones entre Chile y California, en el punto de intersección entre la naturaleza, personas, ciencia y tecnología.

“Ha sido fascinante trabajar en un eslabón distinto, donde se une el sector público y privado, abriendo la cancha a otros temas también importantes de resolver, como la energía, el suelo, el agua. Cosas propias de mi profesión”, sostiene.

A sus 37 años, juntando todas sus experiencias laborales, el ejecutivo reflexiona sobre qué lo inspira al crear proyectos con impacto: “Visibilizar a las personas, otorgar liderazgos y trabajar en iniciativas inclusivas, constituyen uno de los motores que me mueven en este camino”, puntualiza.

“Tener fracasos es muy importante para probarse, ser resiliente (…) En ese sentido, hay muchas tomas de decisiones que son parte de la curva propia de aprendizaje y puntualizar en uno es difícil, siempre hay muchos mini fracasos”

-De todas esas etapas, ¿en cuál tuviste que tomar la decisión más difícil o más riesgosa?
-Cuando nos fuimos a Pichilemu, estaba recién casado e, incluso, fue en ese lugar donde tuvimos con mi señora a nuestras dos hijas. Fue una decisión importante trasladarse de región indefinidamente. Era de ese tipo de cambios que no sabes hacia dónde te lleva, pero que sabes y sientes que es lo correcto.
Luego de eso, estaba la oportunidad de salir del país con familia armada y todo y, sin duda, ambas fueron decisiones difíciles, pero bien tomadas, con mucha valentía.

-¿Durante este camino has tenido alguna lección o tropiezo que te dejara una marca profunda en tu vida profesional?
-Tener fracasos es muy importante para probarse, ser resiliente, observar cómo uno se levanta y se plantean objetivos. En ese sentido, hay muchos fracasos o tomas de decisiones que son parte de la curva propia de aprendizaje y puntualizar en uno es difícil, siempre hay muchos mini fracasos. Lo importante es entender que para surfear una buena ola hay que caerse muchas veces.

-Mirando en perspectiva, ¿cuál es la evaluación que haces de lo que ha sido tu carrera profesional?
-Ha sido una aventura porque he tomado caminos que no sé bien hacia dónde me llevan y me toca navegar en aguas nuevas muy recurrentemente. He tratado que todas mis experiencias se unan en un relato y para adelante, espero no perder esa senda de crecimiento experiencial.
Mientras sienta que es lo que hay que hacer y que estoy en el lugar correcto, generando un impacto -y además esté equilibrado con la familia-, está todo perfecto.

-¿Hacia futuro tienes algún sueño o algún plan para tu carrera?
-Me apasionan mucho las transformaciones que se requieren para unir lenguajes del trabajo público-privado. En ese sentido, me encantan los proyectos que estamos haciendo en Chile California Council porque se encarga de eso mismo y, además, visibiliza talentos de lo más abajo hasta la más alta esfera. Sin duda, cosas que me apasionan y que espero seguir trabajando en el futuro.

“He tratado que todas mis experiencias se unan en un relato y para adelante, espero no perder esa senda de crecimiento experiencial”